Que lo posible no nos tape el pecho para destaparnos las patas.

WOMAN IN HAMMOCK,  ATITLAN, GUATEMALA

Por el negro Nelson:

Entre el posibilismo y la transformación.

Sería para un asmático la diferencia entre conformarse a vivir con puf de salbutamol o que le ingrese oxigeno sin control, o que el sueño de un desocupado sea entrar a lavar platos en una cadena de hamburguesas en vez de  ser planta permanente que paga ganancias y además no tenga patrón; como la diferencia para un arquitecto fuese la de conformarse construyendo una prefabricada de machimbre antes que el templo de Chichén Itzá mientras Moctezuma le sirve un tequila.
El posibilismo para un luchador tendría que ser un absurdo, porque el concepto encierra conservadurismo que se desprende de su etimología, ¿cómo pensar solo en lo posible y a la vez proponer transformaciones?
No planteamos con esto la revolución permanente y que se liberen YA! Los cinco continentes con la clase obrera dirigiendo la batuta.
Sólo decimos que contemplando la espacio- temporalidad del objeto y evaluando tanto las condiciones objetivas como subjetivas se puede y se deben empujar y modelar las realidades acelerando así las contradicciones del status quo propuesto por la casta oligárquico-expeculativista gobernante.
Dado el escenario mundial dispuesto cada vez más en detrimento de los excluidos del aparato productivo y postergados de la tierra, no podemos quedarnos de brazos cruzados esperando la salvación divina, ni mucho menos que esa salvación dependa de un solo individuo quedando al arbitrio y voluntad de un partido tradicional, sumado a una creciente degradación de su extracción popular y nacional.
Tampoco podemos desconocer el peso específico de tamaña estructura que hoy alberga las esperanzas del pueblo, el que se encuentra expectante viendo cómo se dirime su destino, rogando así que sus contendientes tengan la madurez y la inteligencia necesaria para despojarse de mezquindades sectoriales en pos del 34% que no llega a comer el 10 y el otro 30% que no llega a morfar el 20 de cada mes.

Ahora bien, existe dentro de cierta mirada posibilista la premisa errónea que parte de un balance derrotista que mal diagnostica que la sociedad vota a la derecha porque los medios dominantes colonizan sus mentes poco desarrolladas (porque somos muy piolas y revolucionarios, pero a veces el “gorilismo” de clase se introduce…) entonces le dejamos la pelota a las víctimas y los pasamos al bando de victimarios. Son ellos los incultos, los pobres que votan en contra de sus intereses y nos arrastran hacia está fatídica desgracia…

Algunos contrariamos esta teoría, basta saber que siempre en la historia

de la humanidad el enemigo opera sobre la subjetividad de los pueblos para facilitar su opresión, este elemento de análisis no sería nuevo, el enemigo hace su trabajo, de nosotros depende sortearlo, enfrentarlo, burlarlo y derrotarlo. Él trabaja, queda en nosotros querer dar y saber librar esa batalla.

De eso depende ¿Con qué y para qué? pensamos repeler la ofensiva; habría que partir entonces de impulsar un programa mínimo de acción, contemplando dentro su composición principalmente a los actores que son los que generalmente son los más afectados en la disputa por la renta, en la consolidación de una fuerza que confié en su capacidad  y los tenga en cuenta para esa lucha es donde reside la victoria.

Si sus integrantes y su razón de ser de la empresa contempla a estos solo como  “sujetos de derecho” o por momentos “objetos de extorsión” que acuden cada dos años a una urna, ofreciéndole una sociedad de consumo repleta de materia que los haga sentir parte del proceso de ascenso social pero sin herramientas de organización, con bajo contenido y explicación desde donde sentirse parte de la lucha por la desconcentración económica y la justa distribución de la riqueza, lo único que obtendremos de esté, es la ausencia de compromiso y de pertenencia a tal empresa.

¿Por qué alguien se sentiría parte de la lucha si no se brindan los medios y no se lo convoca a sentirse protagonista de dicho cambio?

Solo se lo trata cómo un convidado de piedra que tiene que acompañar un proyecto que le es ajeno.

Por lo pronto es bastante errónea y maniquea la teoría iluminista que el pueblo vota brutalmente en contra de sus intereses o “tiene el gobierno que se merece”.

Otro de los elementos vertido por el posibilismo que le saca el culo a la jeringa es el de nuestros aliados que traicionan.

Nuestras piezas en el tablero son elegidas en ámbitos donde se elabora la estrategia, por los que se decide en estos ámbitos quienes son esos actores que van a librar la disputa a nuestro favor, se eligen los mismos sabiendo las limitaciones y sus potencialidades, más o menos, reusarse a ver el problema de estas elecciones también es tirar la pelota para afuera de la cancha.

Creemos entonces y aseveramos que el avance de la derecha retardataria no es un reclamo de una sociedad derechizada, es el acierto de las mismas en las debilidades, fisuras y limitaciones de proyectos más progresistas y/o populares que dejan agujeros, brindando al enemigo resquicios y grietas en donde colar su estrategia, haciendo pie y encontrando respuesta ni más ni menos que de sus futuras víctimas.

El proteccionismo, el reclamo de seguridad, la xenofobia, y demás versículos de la catástrofe prenden cuando falta interpelación y consolidación del “sujeto de cambio” que construya contra hegemonía consciente de sociedades que avancen en bloque hacia superación constante.

Creemos que una autocrítica sincera y sin tapujos serviría a los efectos de no volver a foja cero; algunos vemos otros elementos más de análisis que solo” la falta de dialogo con el empresariado”, vale entonces que cada parte desde su lugar haga ese ejercicio autocrítico, nosotros los que intentamos construir herramientas emancipadoras que aporten a la solución de nuestros pueblos, reconocemos que no estuvimos a la altura de la circunstancias en la persecución del objetivo, pero también reclamamos la autocrítica sincera de todos los sectores para que no pateemos de vuelta por fuera del travesaño.

Los que andamos de a pie buscando  palancas que abran las puertas de la liberación para nuestros hijos y hermanos, no podemos darnos el lujo de la pequeña burguesía ilustrada que se dispone en una cómoda posición estructuralista a esperar que llegue nostradamus.
Si la palanca no mueve el objeto, ni abre la puerta, ni empuja realidades, busquemos crear, forjar, construir, templar y modelar las que hagan falta.
El arte de lo posible a veces nos cubre el pecho, pero nos destapa las patas.