La estrategia, o “EL OTRO” : Balance y perspectiva

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Por Colectivo Editorial

El problema no radica en la estrategia, si fue mala o buena, ni si en la táctica no se hicieron presentes Perón, Néstor, Vo Nguyen Giap, Clausewitz o el Capitán Piluso; o si los que defeccionaron en la disputa por la renta extraordinaria en el 2008 son los mismos liberales que hasta hace dos meses estructuraban el sistema previsional y las políticas de inclusión y hoy pegan la triple mortal hacia las filas de los enemigos del pueblo.

No depende en principio de si el PJ-FPV le hizo o no campaña al candidato a presidente que eligió en la interna luego de llenar las listas de diputados nacionales, tampoco se podría endilgarle la factura al aparato que al verse implosionado (o abroquelado de un lado) por la interna abierta en las PASO dentro de la Provincia de Bs As no estuvo a la altura de lo deseado.

Por esto tampoco podríamos echarle el muerto encima a los intendentes del conurbano que, por esas encerronas que tiene la democracia representativa, se vieron obligados (luego de la derrota en las generales) a tener que seguir gestionando sus terruños y por lo tanto la realidad los empujó a entablar articulaciones con los ganadores de Nación y Pcia, para así no quedar desfinanciados, por este motivo tal vez es que la campaña por el ballotage se haya visto “un poco más lúgubre y pobre” que el esfuerzo por todos esperado.
La verdad es que también sería injusto ponerle todos los números de la catástrofe al ex ministro del Interior y Transporte al no querer aceptar compartir la misma boleta en el cargo a gobernador con el ahora candidato a presidente que lo habría pasado en la última curva, ya que había avanzado con determinación (según sale de ese espacio, aprobado por la conducción) de ganar la pulseada en la interna a presidente, por equivocación, por inducción, definición política u optimismo, obturó sin más las posibilidades que hacían a una lista de unidad con su antiguo contrincante de la interna, al que tildó de “delegado de la embajada” y  que expresaba lo mismo que M & M, lo que rompió los puentes de una posible candidatura por la gobernación provincial.

Con todo esto no pretendemos salvarlo, ni pensábamos que fuera el salvavidas progresista que redima al Kirchnerismo y lo salvé del apocalipsis, creemos que fue una variable más en la táctica, aunque hoy con el diario del lunes nos demos cuenta que la florería a partir de algunos posicionamientos recientes, no iba a expresar una extensión de la sierra maestra, cómo mal creyera en septiembre su base electoral.

Capítulo aparte también sería inscribir en los anales de la historia con el título de “mariscales de la derrota” a la juventud dinamizadora del proceso ya que ellos sí se sintieron parte y pusieron mucha voluntad en la posibilidad de un cambio real, pero al desconocer la estrategia o no tener demasiada participación en el diseño de la misma, sólo cumplieron el rol que les pidieron, de jugar en la “arena política”, donde aprendieron a bailar al compás del tango que pensaban de muy jovencitos silenciar.

Por tanto habría que evaluar si “lo nuevo” o “la juventud” no conllevan un enfoque biologicista o una carga de esperanza de lo viejo que no pudo ser. Varias páginas tendrán los antropólogos, sociólogos y politólogos intentando analizar a esa juventud que por su enfoque endogámico y su reproducción muchas veces de lo perimido dado el barro de la real polítick en que les tocó jugar, no terminó pagando un costo grande en la rumba del todos contra todos, convirtiéndose en revolución que no será trasmitida.

Pero como bien decíamos, que también ellos cargaran con todo el peso de la derrota no sería justo, solo fueron leales al proyecto que defendían. Y hoy en el movimiento nacional quedan muchos hombres y mujeres con voluntad de cambio y con esperanzas sobre la construcción de nuevas herramientas o de resignificación de las mismas a donde aportar.
Otro de los elementos en los que SI creemos en que radica el problema, ES EN LA MIRADA DEL “OTRO”; consideramos que en este factor, sí es sustancial detenerse para el balance.

Por ejemplo alguno de los factores como “el material” son determinantes en nuestra subjetividad e implican una alteración en la mirada y en las expectativas que tenemos sobre la incorporación del “OTRO” Tratemos entonces de entender su comportamiento; veamos: Si el decrecimiento económico por bajas de commodities y por el denominado “estancamiento secular” que según Lawrence Summers, este fenómeno empieza con el comienzo de la alta rentabilidad del mercado en su fase financiera y especulativa, por tanto afectaría gravemente y desde hace décadas a la inversión productiva del capital, sumado al enfriamiento económico y retracción de la demanda, se expresa en crisis de superproducción por una era signada por la tecnificación de la industria pero con la “gente afuera” haga que ese “OTRO” piense más en resolver este problema que aqueja a él y a su familia.

¿Entonces por qué nos enojamos cuando este no se ve tan interpelado simbólicamente con el “proyecto”? sabiendo aparte que el índice de Gini haya bajado algún digito en nuestro país, no indica que “una primavera haga verano” y por lo tanto el 80% de los asalariados que no pagaron ganancias del 2003 a la fecha por no llegar al mínimo imponible también se expresen descontentos o no satisfechos, por lo que es raro entonces cómo nos termine asombrando por qué el 28 de octubre pasado en las urnas el pueblo trabajador no haya acompañado al proyecto nacional, o por qué los cooperativistas ganen $2600 y no son plausibles de paritarias desde el 2013 a la fecha presenten alguna queja y tampoco hayan acompañado en su totalidad, ni mucho menos los beneficiarios de AUH que tenían que changuear cortando pasto en casa de millonarios y un día vieron que el pasto se secó y en el medio del río le sacaron la caña, nefasta frase trillada y neofascista de “enseñar a pescar” pero la frasecita revisté algún grado de complejidad después de varias generaciones con un aparato productivo desmantelado y con una rentabilidad poco atractiva en términos de intercambio entre capital y trabajo, por lo tanto fueron algunos de todos más, menos, los que no se vieron contemplados por los “hombres de trabajo, que versaban un proyecto de inclusión y responsabilidad social pero con devaluación paulatina.. “ No debería entonces sorprendernos por qué optaron por la boleta amarilla del “cambio” antes que por la azul de la “continuidad”.
Algunos entendemos las condiciones materiales acompañadas por las superestructurales, conforman la subjetividad y comenzando por su primera herramienta que no es ni más ni menos que la comunicación, en un orbe signado por el mercantilismo en base a la oferta y la demanda de objetos generando deseos y expectativas que determinan al sujeto en su capacidad de acceso a los mismos, midiendo por su capacidad de consumo el grado de inclusión al sistema yendo este desde la  4×4, el 4G y las rubias colagenadas y siliconadas, dándole color y atracción al aparato de consumo, bailando todas las noches al ritmo del conductor que llegó a la fama comiendo de a varios alfajores, de la mano de su divertida ufanación por el otro, al que los medios dieron por llamar “Bloopers” y  no eran otra cosa que la de festejar la desgracia o el dolor ajeno, fue este mismo personaje quién marcó una nueva etapa en las formas de intercambio cultural y de degradación simbólica durante los 90. Y luego a fines del 2015 termino entrando a la Rosada como futuro gestor del deporte más popular y masivo de nuestro pueblo.

Pues bueno, si entendemos entonces que todos estos factores hacen a la configuración del sujeto ¿Por qué creíamos entonces, que él tendría la obligación de acompañarnos en las urnas? Si le dimos un montón de otras reivindicaciones que creíamos importantes ¿y no nos acompañó!!!? ¿Qué pasó? Tal vez olvidamos que esas condiciones superestructurales y materiales que hacen a la conformación del sujeto, son nada más ni nada menos las determinantes en el humor, las esperanzas y la felicidad del pueblo. ¿Puede entonces que no las hayamos modificado en su totalidad?
¿Cómo por ejemplo su modo de producción? Ya que desde la flexibilización laboral puesta en práctica en los 90, para delante, no hayamos hecho un gran esfuerzo para corregir las formas de contratación ni la regulación laboral en beneficio del laburante, mucho menos bregamos por su organización sindical; si esto se hubiese concretado el sindicalismo hubiese sido combativo y representativo de sus bases, seguramente también la clase trabajadora hubiese acompañado al igual que en el 45, con empuje para lograr más beneficios y reivindicaciones, pujando con voluntad para ser una de las patas que ayude a estructurar el movimiento nacional y popular, viéndose este como protagonista del cambio y no lo que termino siendo, una corporación política extorsiva que negocia con la patronal y con el estado para beneficio de sus cuentas en el exterior y para construir sus mansiones en los countries.
¿De vuelta, Por qué pensamos entonces que este sujeto que creíamos representar podía verse interpelado y sentido protagonista dentro del precepto que pretendía darle forma y contenido a un anhelado o promulgado proceso inclusivo como el de “La patria es el OTRO”? Si la patria andaba en avión paseando por el mundo con all-inclusive y el OTRO andaba por el conurbano en bicicleta y alpargatas, tratando de cortarle el pasto a un “incluido” ricachón para parar la olla. ¿Realmente creíamos entonces que la teoría puede recorrer otro carril que el de la práctica? ¿O que el sujeto de cambio puede ser  descontextualizado de su rol en la disputa por la renta para pasar a ser “sujeto de derecho”, sin más? pasando de ser un engranaje fundamental en la lucha a ser un convidado de piedra que no tiene lugar en donde pelear, ni herramienta donde organizarse?

 

Vimos entonces como “EL OTRO” se convirtió de esta manera en un recipiente de políticas públicas, al que le metimos por la cabeza: la AUH, el pro.cre.ar, el Progresar, las Jubilaciones, conectar igualdad, universidades públicas, hospitales, escuelas, 5 millones de puestos de trabajo,  las políticas de derechos humanos, etc., etc., etc. Podemos seguir replicando los “etc.” hasta el infinito, al igual que replicamos durante toda la campaña con un mensaje ultradeclamativo y retórico, que después nos dejó perplejos al no tener respuesta, ya que “EL OTRO”, NO VOTO A LA PATRIA”. También nos sigue asombrando que ese “OTRO” siga reclamando por más beneficios sin entender de donde salieron y cómo llegaron. La pregunta para el asombro no sería entonces: ¿Por qué no escuchamos lo que le pasaba “al otro”? ¿Funciono la polea de transmisión de abajo hacia arriba? ¿Por qué este sujeto, por momentos objeto (muchas veces de extorsión) pueda verse protagonista de una abstracción elaborada en la teoría pero sin ningún andamiaje que haga de correlato con su práctica? ¿Por qué puede verse protagonista y sujeto de cambio en la lucha por una patria justa, independiente y soberana si no tiene un rol dentro de la batalla ¿Pensábamos realmente que si se sentían comprendidos dentro del “proyecto” ciertamente!? Porque imprimimos unos volantes cuando el agua nos llegaba al cuello que rezaban: ¿“TUS DERECHOS”?

¿Entendemos entonces que para proyectarnos a futuro, la mirada, la interpelación y organización del “OTRO” como “sujeto de cambio” y garante del proceso de avance  sería fundamental? para no seguir preguntándonos. ¿Por qué perdimos?

Creemos haber Volcado así algunos elementos de balance, para pasar a pensar la proyección a futuro, cómo bien definimos en nuestro portal en el apartado de “Quienes somos”.

Solo a partir de llegar a un balance podremos lograr una síntesis para poder proyectarnos a futuro.

Dejamos entonces algunas preguntas para responder entre todos y para darle forma y contenido de cómo creemos tendría que ser esta nueva estrategia, la cual:

¿Deberá nuevamente ser acrítica? ¿Debe “EL OTRO” seguir proyectándose como convidado de piedra? ¿Seguirá buscando la misma composición policlacista pero con la clase trabajadora desplazada del centro hacia afuera? ¿Seguirá apostando al movimiento nacional pero sin sus actores de cambio? ¿Tomará nota de lo que falto profundizar para interpelar al “OTRO”? ¿Buscara otros componentes para ocupar el mascaron de proa o se seguirá nutriendo de lo viejo y perimido? ¿Pondrá toda la carne al asador en esas viejas estructuras perimidas, o buscara balancear con otras la estructuración del movimiento nacional? ¿Será de continuidad o de ruptura para que nazca lo nuevo? ¿Será revolucionaria o no será nada?

Hasta acá nuestro humilde aporte para pensar entre todos los caminos hacía la futura victoria.