Hacia el frente ciudadano.

Por David Acuña

Responsable político de la Corriente Peronista Descamisados (Distrito Gral. San Martín). 

Miembro del InstitutoNéstor Kirchner de Políticas Públicas y Formación Política.

dacuna1975@yahoo.com.ar

 

En su reaparición pública, ante una multitud militante frente a los Tribunales de Comodoro Py, Cristina Fernández de Kirchner sostuvo “les propongo conformar un gran frente ciudadano, un frente donde no se le pregunte a nadie a quién voto, o en qué sindicato está, o si paga o no ganancias; que sólo le pregunte ¿cómo te está yendo?  Si mejor que antes o peor”.

Acto seguido, explicadores y caminadores de zapatos ajenos comenzaron a convocar a la conformación orgánica de un Frente en vez de interpretar correctamente una política… se pusieron el sombrero antes de ver si les era chico o grande para la cabeza que tienen. La propuesta de Cristina es claramente un llamado a desplegar una política contra las medidas de ajuste, desempleo y exclusión al que el macrismo ha subsumido al pueblo. Sin referentes determinados, sin orgánica explícita, el frente ciudadano es una política que tiene la virtud de ser claramente antisectaria en momentos en que muchos sectores señalaban que el kirchnerismo se constituiría en una minoría intensa, testimonial y excluyente. De esta manera, Cristina construye un relato que permite incluir hasta aquellos que cuestionan o no aceptan su conducción porque divide el espectro político entre los defensores del proyecto macrista y los opositores. Así de simple es la propuesta, y así de simple es la opción en la cual los sectores políticos deben posicionarse.

Por este motivo, figuras como la de Sergio Massa se ven desdibujadas para poder constituirse como una oposición seria al gobierno, pues su ambigüa posición está más cerca de la concurrencia programática que del enfrentamiento real. No puede haber medias tintas ante las medidas de exclusión manifiesta de Macri.

Pero así mismo, la convocatoria política de Cristina, también es una interpelación a la fuerza propia al sacarla de la inconducente caza de brujas, señaladores de traidores y pase de facturas entre los diversos sectores del FPV. Regresa a los propios a la esfera de la iniciativa política indicándoles la necesidad dentro del Congreso y en el territorio a iniciar el diálogo con todos los sectores políticos, sindicales y sociales que quieran confrontar al gobierno nacional. La política frentista no es entre iguales, sino entre una diversidad con objetivos comunes.

De esta forma, también vuelve a activarse el debate político al interior del FPV, de aquellos sectores que se identifican plenamente con la identidad kirchnerista y de quienes lo hacen desde un peronismo diferente. Asimismo, el conjunto de su dirigencia política está en la necesidad de revalidarse o dar un paso al costado. Coloca, nuevamente al FPV a buscar la interpelación de la sociedad y proponerse su representación.

Cristina se ha reunido con dirigentes políticos y sociales, legisladores, científicos, intendentes, sindicatos, organizaciones de derechos humanos, sacerdotes y artistas. Muestras representativas de la sociedad pero no totalizantes de la misma, aún falta para esa amalgama. Vuelve a pararse como un factor de unificador común y permite poner una vez más en funcionamiento el mecanismo político de construcción de poder.

En síntesis, el Frente Ciudadano no es una orgánica o mesa de sectores sociales representados. Es un lugar de concurrencia de objetivos comunes a pesar de mantener matices y antagonismos latentes o declarados. Es el despliegue de una política multisectorial a favor de un modelo social que incluya a partir del trabajo, el mercado interno y la expansión de derechos. Es el señalamiento de un enemigo común llamado Mauricio Macri como gerente de las corporaciones económicas y transnacionales.

Obviamente es un lugar incómodo para dialoguistas y para quienes intentan reeditar esquemas anteriores con nuevo nombre. Es volver a lo mejor de la construcción política transversal que nos convocara Néstor Kirchner basadas en escuchar a lo profundo del pueblo y valorizar a la militancia organizada sobre la lapicera, lo mediático y las frases hechas.