Hacia la unidad del bloque histórico, la unidad, el Gringo y su legado

Por Colectivo Editorial.

Descontextualizar el objeto sacándolo del tiempo y espacio, de su puja de opuesto, sin observar el desarrollo sería una mirada liberal o ingenua, pero los que creemos en las relaciones dialécticas, también entendemos que al objeto hay que contextualizarlo sin deformarlo con declamaciones, ni mezquindades sectoriales.

Nos proponemos hacer un ejercicio de honestidad intelectual y básicamente despojar el análisis al cual intentaremos llegar sin subjetividades,  caracterizaciones, enfoques y posiciones tendenciosas; corriendole el velo a la verdad aunque por momentos no juegue a favor de nosotros. Siempre el autor de cualquier teoría tiene una posición tomada sobre lo que desarrolla, por lo que también sabemos que sería deshonesto plantear que no la tenemos y que tenemos la virtud a priori de abstraernos de nuestra posición.

Pero bueno trataremos de hacer el mayor esfuerzo para que el preámbulo de estás lineas no caigan en saco roto.

La grieta de la sociedad en la que nos toca vivir es latente, atraviesa todo los ámbitos de la vida pública y mucho más la política, por momentos celebramos que eso por fin sea así, donde las cosas se llamen por su nombre, por tanto las corporaciones sean corporaciones versus consumidores y los oligarcas sean oligarcas versus pueblo trabajador y los incluidos estén adentro versus los excluidos que quedaron afuera, o los liberales vinieron hacer negocios versus los cumpas que resisten los tarifazos, la devaluación, la miseria y la ignominia luego de quedar desocupados.

Ahora bien, ese proceso dicotómico trajo sinceridad en la categorización de los actores y sectores aportando claridad a una caracterización desenmascarada y cruda, llamando a las cosas por su nombre, por lo tanto sirvió para que toda la sociedad pueda separar la paja del trigo y también el pueblo pueda ponerle nombre y rostro a sus enemigos. Este estaría siendo el rasgo positivo de ese antagonismo.

Lo que además creemos que trajo aparejado este antagonismo es tensiones, degradaciones, macarteo, reduccionismos y persecuciones idiologisistas que sirvieron más para atomizar que para unificar nuestro complejo y variopinto campo popular, generando fracturas expuestas que no hay yeso que las suelde, solamente apelamos al tiempo en la cura de terribles lastimaduras. y obvio que al error del enemigo.

Ahora, si entendemos que la heterogeneidad de extracciones y diversidad de enfoques hacen a la segmentación y atomización, por qué  cuando el enemigo está enfrente seguimos profundizando las diferencias? tratamos de no caer en ingenuidades aunque la pregunta lo parezca, sólo que creemos que las disputas sectoriales internas “intra campo popular” en momentos álgidos cómo el que vivimos, son funcionales a los intereses de la contradicción principal, osea del enemigo, por lo tanto funcionan como implosión desbastadora y no como explosión liberadora de estrategias populares.

Medimos las correlaciones en tiempo y espacio, en movimiento, en desarrollo y en contraposición de opuestos y en clave de nuestra realidad nacional, por lo pronto también comprendemos las diferentes miradas sobre cualquier intento de vanguardizar los procesos para hacer primar la posición a la cual abrevamos y nos parece la más valida, ya que a esta pertenecemos, vivimos y damos la vida para que triunfe sobre las demás.

Pero no debemos olvidar que vinimos a la lucha para construir una sociedad diferente, más libre, más justa y por lo tanto más igualitaria, es por esto que llamamos a la reflexión en cuanto a cómo deberíamos enfrentar al enemigo, desde esa premisa nos posicionamos para el planteo al que queremos llegar.

Si descuidamos los flancos, si fragmentamos lo propio, si descontextualizamos el tiempo en que se robustece el enemigo, si subestimamos su desarrollo y su capacidad de daño, perdiéndonos en internas propias, entre dimes y diretes dicotómicos, estamos perdiendo de vista el axioma principal de la lucha, potenciando al enemigo en su permanencia y debilitando nuestras filas,  entonces flaco favor le hacemos a nuestro pueblo.

A poco de celebrarse los 45 años del Cordobazo y del legado de unidad del campo popular por el que bregaba el Gringo Tosco y miles de compañeros de nuestra patria, llamamos a la grandeza política de todos los sectores para la construcción del bloque histórico que nos lleve a la definitiva independencia.