En jaula o en vuelo?

Por el Negro Nelson.

Allá por septiembre – octubre del 74, sabiendo que iba a caer en las garras de la patota y de una nube de milicos (como describía el Ñato Huidobro para graficar la primera máquina) el loco escribía una carta a su gurí que arrancaba así:

“Colibrí, picaflor, pájaro mosca, mainumbi o cualquiera sea tu nombre. Te soñamos libre, de nada servís en jaula de oro o tras de barrotes que limiten el arbitrio de tu vuelo…”

Continuaba pero básicamente hablaba de la libertad y de los valores por lo que ellos luchaban.

 

Mucho más tarde, por el gran cuidado de una hermosa vecina, apareció como una revelación en los cajones de doble fondo que se sellan por la historia, la repre y el tiempo. También apareció como revelación fundante.

 

Aquellos que en estos días también esperamos descendencia y nuevos bríos genéticos que multipliquen y reconfirmen nuestra biología, esperamos que se conviertan en exploradores y continuadores de la búsqueda de verdad y felicidad para nuestro pueblo, como la que soñaron nuestros progenitores. Por supuesto que queremos legarles el mismo concepto con el que nos formaron, el de ” Luchar contra cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte de la tierra” para que comprendan que la patria libre se construye principalmente con valores y principios que hagan posible alguna vez esa humanidad con el que soñamos.

 

Solo así con cierta coherencia es que vamos a poder evitar ficciones, mentiras y pifies en la construcción de su historia e incorporen nuestros más preciosos deseos de materializar ese sueño. Si en el camino o en la senda de la lucha, desviamos, modificamos o alteramos nuestra esencia de hombres que vienen a transformar la materia para la construcción de sociedades diferentes, casi hasta confundirnos, con lo que decíamos que veníamos a combatir, pasando a copiar el accionar y reproduciendo la misma lógica y mecanismos con los que se mueve el enemigo, vamos a ser derrotados mil veces más.

 

Los sueños no son solo estalactitas pragmáticas afiladas en la punta para hacer mella al poder hegemónico; los sueños son también espadas de conductas innegociables dentro del campo de batalla y dentro de cada escenario dispuesto.

 

Si aceptamos sin más, jugar el juego que nos proponen “ellos” y en el medio quedamos pegados a sus métodos desvirtuando claramente el objetivo inicial de para que vinimos.

De nada sirve el esfuerzo.

 

De nada sirve cambiar figuritas.

 

O transformamos la materia con masa y cincel o la acomodamos a piachere al hueco de la almohada.

 

Cuidar la coherencia como a la alegría, como a la verdad y a la memoria. Coherente es saber que aquellos que le echaron tierra a los expedientes de los primeros desaparecidos de nuestra endeble y joven democracia en la causa Tablada; no son peores que los que con anticipación, organización y meticulosas coartadas diseñaban la represión y la muerte de Maxi y Darío.

Coherencia es pedir por la libertad de Milagro, pero también la de haber pedido por la del Boli y Fernando, presos 2 años en las cárceles de la democracia por protestar por el asesinato de Fuentealba.

Coherencia es también el horrorizarse y protestar por la represión social de hoy, pero también de ayer, los gases, los palos y las balas de goma son siempre las mismas.

Coherencia es reclamar por reivindicaciones salariales hoy, pero también tendría que haber sido ayer, nunca un reclamo justo en la disputa de la renta y la distribución de la riqueza puede verse como “hacerle el juego a la derecha”.

Coherencia es oponerse al 2×1, pero también coherente hubiese sido el haber votado en contra del resarcimiento a los milicos del cuartel de Formosa, porque si estamos en contra de la teoría de los dos demonios, poco coherente es avalarla[1].

 

Si creemos que alcanza con ser parte de movimientos nacionales y nos perdemos en la rosca de las lapiceras y vedetismos ultra-referenciales que no le cambian la vida a nadie; aceptando solo la autocrítica tibia y simple de que lo que nos falto fue el “No haber dialogado lo suficiente con el empresariado” lo que para cualquier mortal supone no haber alcanzado la alianza de clases necesaria para que nos dejen gobernar.

Si aceptamos esto sin más, nos auto engañamos y entramos de lleno en un espiral falaz del problema. Naturalizando y desconociendo ni más ni menos que los limites conceptuales e ideológicos para profundizar los cambios que tanto nos costó conquistar.

Errando claramente y reiteradamente, ya que nunca serán los empresarios y la burguesía los encargados de sostener modelos inclusivos y redistributivos.

Los únicos interesados son sus destinatarios, los laburantes y también los excluidos del aparato productivo. Si los dejamos afuera de la defensa de sus intereses y pensamos que los defensores de sus conquistas son aquellos que lucran de su esfuerzo, seguimos patinando sobre mojado.

 

Si no queremos Nunca Más 2×1, ni genocidas sueltos, ni despidos, ni indigentes, ni empresarios que vengan a hipotecar y condicionar el futuro de nuestros pibes debemos ser honestos en el análisis del pasado reciente y coherentes hacía la configuración de herramientas que incluyan a las mayorías y no se pierdan en mezquindades sectoriales que solo garanticen salvoconductos y sueldos de tres cifras.

El desafió tiene que gravitar en la posibilidad real de juntarse para potenciar los logros del campo popular y mejorar sus falencias, nunca para seguir reproduciendo y sosteniendo sus defectos.

 

El colibrí debe seguir volando y construyendo nuevas realidades y posibilidades para el pueblo, si nos empecinamos en coartar el arbitrio de sus movimientos y su explosión cromática en el vuelo con tijeras fragmentarias y jaulas condicionantes, lo único que vamos a lograr es limitar libertades y potencialidades en el encuentro con otros que persigan los mismos objetivos.

 

[1]  http://www.planbnoticias.com.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=15907:diputados-aprobo-resarcimiento-a-familiares-de-militares-por-un-ataque-de-montoneros&catid=46:el-pais&Itemid=71