El peronismo volverá a ser plebeyo, o no será

Víctor Ego Ducrot 28 de Noviembre de 2015 | 12:00
“Nuestra derrota fue indisimulable y si las conducciones políticas, por especulaciones sectarias y rosquismos no se hacen cargo, estarán sepultando aún más las expectativas del pueblo. Si no se reconstruyen el peronismo y el campo popular como movimiento plebeyo, desde abajo, sin burócratas de la militancia, en amplia unidad y con los modos que obligan los saberes y las prácticas culturales de las grandes mayorías del siglo XXI, entonces las consecuencias del pasado domingo pueden tornarse trágicas.”

Quiero reflexionar sobre tres textos, que una vez salvadas sus distancias temporales e históricas, pueden ayudarnos a entender lo que acaba de suceder sobre nuestro tablero político, para después intentar un brevísimo ensayo de ideas, sobre lo mismo, acerca de dónde estamos y hacia dónde podemos ir.

¡-0-plantilla-cabecera-NUEVA-620x350Quiero reflexionar sobre tres textos, que una vez salvadas sus distancias temporales e históricas, pueden ayudarnos a entender lo que acaba de suceder sobre nuestro tablero político, para después intentar un brevísimo ensayo de ideas, sobre lo mismo, acerca de dónde estamos y hacia dónde podemos ir.

Hoy mismo
“Yo soy peronista, y sé que tenemos que reflexionar todos juntos, en conjunto; confío en el pensamiento grupal más que en el individual para descubrir qué es lo que sucedió, porque realmente perdimos con la nada misma. Hay responsabilidades internas; devaluaron a Daniel Scioli desde adentro más que desde afuera. La gente tenía mucha bronca y no nos dimos cuenta, tenemos que reorganizar el peronismo. Nos creímos un cuento de hadas, acá no están los buenos y los malos, y haber roto la CGT fue muy grave, pero de a poco vamos a ir reflexionando sobre todo eso; y si Mauricio Macri toma medidas con las cuales no estamos de acuerdo, el peronismo reorganizado lo va a enfrentar. Declaraciones a la prensa a pocas horas de la derrota electoral de FPV, pronunciadas por el poeta Alfredo Carlino, una leyenda en la militancia peronista, desde el mismo 17 de octubre de 1945.

Mediados de la pasada década del ’60
“Cierto es que el peronismo cometió indiscutibles torpezas (…). Por un lado lesionó, más allá de lo que era inevitable conceptos éticos y estéticos incorporados a las modalidades adquiridas por las clases medias en su lenta decantación. Por otro, las agobió con una propaganda masiva que si podía ser eficaz respecto de los trabajadores, era negativa respecto de ellas (…). No supo tampoco comprender el individualismo de esas clases constituidas por sujetos celosos de su ego, proponiéndoles una estructura política burocrática, organizada verticalmente de arriba abajo (…). Es necesario hablar de errores de conducción.” Fragmento de un texto fundamental del pensamiento político argentino, El medio pelo en la sociedad argentina: apuntes para una sociología nacional, de Arturo Jauretche (1966).

Primeras décadas del siglo XX
“El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, ni participa en los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio del pan, del pescado, de la harina, del alquiler, de los zapatos o las medicinas, dependen de las decisiones políticas (…). No sabe, el imbécil, que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado, y el peor de todos los bandidos, que es el político trapacero, granuja, corrupto y servil de las empresas nacionales y multinacionales.” De un poema del alemán Bertolt Brecht, uno de los dramaturgos esenciales del siglo pasado.

Fines del siglo XVI
“Resulta cosa verdaderamente sorprendente (…) ver a un millón de hombres miserablemente esclavizados, con la cabeza bajo el yugo, no porque estén sometidos por una fuerza mayor sino porque han sido fascinados, embrujados podríamos decir, por el nombre de uno solo, al que no deberían temer, ya que sólo es uno; ni amar, ya que es inhumano y cruel con ellos (…). ¿Cuál es este vicio horrible, por el que un número infinito de hombres no sólo obedecen, sino que sirven, no sólo son gobernados, sino tiranizados, de forma que no les pertenecen ni sus bienes, ni sus parientes, ni sus hijos ni su vida misma? Se les ve sufrir las rapiñas, las arbitrariedades y las crueldades que les son infringidas, no por un ejército ni por una bárbara bandería frente a los que cada uno debería defender su sangre y su vida, ¡sino por un solo hombre!  (…). Pues, a decir verdad, aproximarse al tirano es alejarse de su propia libertad y abrazar y saludar aparatosamente a su propia servidumbre. (…). ¿Es eso vivir feliz? ¿Es, incluso, vivir? Nada hay más insoportable en el mundo, no sólo para todo hombre valeroso, sino para cualquiera que tenga sentido común o mero aspecto humano. ¿Qué condición puede ser más miserable que la de vivir de esa manera, sin nada propio y poniendo a disposición de otro su comodidad, su libertad, su cuerpo y su vida? (…)” Fragmento de un texto que se anticipó a la Enciclopedia y al “contrato social”, pues fue publicado en 1572, gracias al fundador del ensayo moderno, Michel de Montaigne. Pertenece al “Discurso sobre la servidumbre voluntaria”, del también escritor francés Étienne de La Boétie (1530 – 1563).

Final
La derrota del domingo pasado fue la más estruendosa de las sufridas por el peronismo y el campo popular en toda su historia. No sé aún si por las consecuencias, lo que trataremos de analizar en próximos textos, sino por su naturaleza, por su dialéctica profunda: nunca antes desde nuestra existencia como Argentina, las clases plebeyas y sus instancias políticas fueron superadas por las oligarquías de turno en cada momento de la Historia sin la más mínima violencia, sin matanzas ni presos, sin persecuciones ni proscripciones; sin bombas ni fusilamientos, sin torturados ni desparecidos. La nueva derecha se organizó, aunque no se atreve a enunciarse como tal, y obtuvo en las urnas un triunfo de total legitimidad en el marco de la democracia formal liberal burguesa; y también por primera vez no tuvo necesidad de cooptar las capacidades de nuestros partidos u organizaciones populares: los empresarios de Mauricio Macri se aliaron con la derechizada UCR y otros actores provinciales, supo desde un principio que contaría con el apoyo del Imperio (de sus bancos, transnacionales y agencias de inteligencia) y nos ganó con un parte del aparato mediático y sus efectos, pero porque no supimos cumplir con aquello que propone la teoría sobre comunicación y política: la capacidad de manipulación de ese aparato mediático de la derecha es inversamente proporcional a la capacidad de organización y movilización del campo popular.
Y no me vengan con la aritmética que habla de casi mitades entre el electorado; la problematización de lo político jamás se resolvió con ecuaciones numéricas. Nuestra drrota fue indisimulable y si las conducciones políticas, por especulaciones sectarias y rosquismos no se hacen cargo, estarán sepultando aún más las expectativas del pueblo. Si no se reconstruyen el peronismo y el campo popular como movimiento plebeyo, desde abajo, sin burócratas de la militancia, en amplia unidad y con los modos que obligan los saberes y las prácticas culturales de las grandes mayorías del siglo XXI, entonces las consecuencias del pasado domingo pueden tornarse trágicas.

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