El león herbívoro, un indomable.

(A Raúl Boli Lescano, Secretario Político del M.P.R QUEBRACHO)

Por el Negro Nelson:

Corría el año 86, estábamos podridos de comer arroz con frijoles, él volvía y nosotros nos quedábamos; cuando nos despedimos  me dijo: carajillo, te espero en Buenos Aires con un salamín y un queso, me dio un gran abrazo y marchó.

El Boli Lezcano había salido no hacia tanto del encierro que lo atrapó en democracia y que lo mantuvo toda la dictadura para luego salir durante el gobierno de Alfonsín. Sin esperar, sin dudar y sin descanso después de recuperar la libertad, se fue  por las sendas de América, nunca frenó, no había respiros para cumplir el objetivo.

Las sendas fueron las mismas, pero cada uno fue tomando diversos atajos para llegar al objetivo,  el Boli, fiel a su determinación fue desarrollando y construyendo lo que luego se convertiría en la organización que le puso sello a la resistencia de los 90′ y principios del 2000: M.P.R Quebracho.

Toda una leyenda de la lucha para frenar el neoliberalismo, el saqueo y ni más ni menos para decirle a toda la sociedad que Fukuyama estaba pifiado. Las ideas  y la historia no habían muerto, el Boli y sus compañeros con otras organizaciones hermanas se encargarían de recordárselos cotidianamente, constantemente, soñaban con ellos y sus pañuelos palestinos, con su tenacidad, con su impronta de resistencia, con su simbología, la marca indeleble de su hermoso nombre plasmado en las paredes de nuestra patria, nombre, del que muchos envidiábamos sanamente y que nos retrotraía como paralelismo de otras luchas.

Hoy en velatorio y homenaje al  Boli nos encontramos con montones de compañeros, de otras épocas, siempre de la lucha, con una gran tristeza por terrible pérdida, lo que unificaba el clima y las charlas era sentir que el Boli todavía estaba ahí, en esos pibes y en también en esos no tan pibes, la disciplina se ablandaba con los abrazos de consuelo, los cantos se entrelazaban con las lágrimas, los gritos de Boli presente, presente, ahora y siempre y siempre!!!  Sonaban en un salón repleto de compañeros  en donde el ejemplo del despedido no dejaba resquicio para oportunistas y traidores.

El león herbívoro era un indomable, como bien describió  su entrañable compañero de lucha Fernando Esteche,  y esta fue la mejor definición para este guerrillero de la vida, los que tuvimos el honor de conocerlo lo teníamos como un guerrero  del orden cerrado y un pensador inagotable de revoluciones, pero también lo hemos visto como león herbívoro,  leyéndole cuentos a los hijos de los compañeros y con gestos profundos de afecto que construían su esencia  en el cenit del hombre nuevo.

Te fuiste Boli, pero tranquilo, que acá no se rinde nadie.