A Volver, a volver, vamos a …?

 

Por colectivo editorial Puntos de Vista.

 

Las nieves del tiempo “no pueden” platear nuestra sien..

¿Pero de qué depende la cristalización de tremenda determinación?

Sin creer, ni ponerse estructuralistas en el análisis, esperando solamente un posible alineamiento de planetas o de conjunción de condiciones objetivas, o por qué no, de algún oráculo supremo que encienda las hélices del helicóptero y de por finiquitado la aventura trimestral de los gerentes de la fuga, es por lo que nos proponemos analizar las variables e hipótesis de la consigna: hasta dónde es viable, hasta dónde real y cómo y con quiénes se pondría en marcha tan noble empresa; después de un corto plazo, pero con mucha intensidad en la destrucción material y simbólica, encontramos abajo de la escenografía de la “alegría” aquello que prometieron y también lo que no prometieron en campaña.

Panamá y las Bahamas estaban cerca, al igual que la carroña que con una gran ayuda de los que “supimos conseguir” les dio de comer hasta el hartazgo.
No solo de necrosis y víctimas fatales se alimentan estos bichos, también se benefician de la traición y el descuido, como dicen en el barrio: si te dormís sos cartera, te re cabió.

En la sintonía de la traición y de lo que “te re cabió” (el sayo que se lo ponga el que le quepa) es que tenemos que analizar si la vuelta es “con la frente marchita” o “bajo el burlón mirar de las estrellas, que con indiferencia hoy me ven VOLVER”.

Ahora si seguimos pensando que es solo con la génesis de los veintitrés jinetes del apocalipsis que argumentaron la entrega desde la responsabilidad de una oposición responsable, volvemos a foja cero. Pero si no entendemos el bloque histórico repleto de complejidades y con actores que pujan de un lado y del otro de la cuerda con el fin de ganar el centro, nos quedamos con los pingos en la gatera y los jinetes cruzan los cuatrocientos sin que antes les suelten las riendas.

La plaza del 24 fue la demostración más clara de los “empoderados” (el 30% que busca más de uno capitalizar); grande, muy grande, no vimos nunca una igual; el problema era la foto del drom. No había banderas, hermoso no ser siempre los mismos, sirve también que esa masa de gente se haya sentido interpelada por un proyecto colectivo y hoy no solo sostenga flameadoras, también mostrarse plural en su extracción, sin ser convocada como la grasa militante come chori, aporta a la disputa de ideas, le da color a ese bloque contra hegemónico y complejidad a la hora de abordarlo para incorporarlo como protagonista de la historia y no como convidado de piedra.

Pero también comprendemos que la organización hace a la fuerza: sin organización no hay nada. Más allá del ensanchamiento de espaldas necesario y optando por la tercer estrategia planteada por los compañeros Alejandro Grimson y Gerardo Adrogué el martes 6 en Página 12 (ver http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-295656-2016-03-29.html) las otras dos estrategias se reducen a los acuerdos de gobernabilidad provinciales (leerse hacer la plancha para integrar las filas de la posible continuidad del peornismo opositor), y la de los talibanes de la secta, que propone el mismo dispositivo de pescadores de peceras que nos llevó a la derrota.

Por lo pronto entonces, creemos que hay que organizarse, mucho más después de la desnudez de la pro-puesta y desenmascarando el objetivo, que no era ni más ni menos lo que están padeciendo los más de 110 mil desocupados y los millones de asalariados que ven claramente en la suba de tarifas y en la inflación descontrolada la licuación de su salario real y la transferencia de recursos a los hombres de negocios que “vinieron a salvarnos de la barbarie populista nacional y latinoamericana”.
Ya que no nos queda ni Telesur, solo nos dejaron la reedición lavada del Plan Cóndor con el acuerdo de complementaridad de defensa del narcotráfico y el terrorismo internacional.

Es necesario entonces un programa de unidad de los que creemos en una patria grandota, libre y soberana que profundice sus conquistas que tanto nos costaron materializar (y que en tan poco tiempo lograron esmerilar) el cual nos permita “volver”. Discutamos entonces con los compañeros que nunca tuvieron banderas ni columnas, con quién volver y para qué, con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes, con el pueblo en la vanguardia del movimiento variopinto que hay que forjar, con estrategia y no solo con el dulce recuerdo que hoy llora otra vez.
La frente marchita plateará nuestra sien y nos verán volver, pero organizados en la senda de la lucha, porque veinte años no es nada para Carlitos, pero cuatro para éstos, son un montón… .